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sábado, 14 de septiembre de 2019

Pruebas de la inspiración divina de la Biblia

      La Biblia afirma en II Timoteo 3:16: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. También puede leerse en II de Pedro 1:21: … “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. Los estudiosos de la Biblia definen la inspiración como la obra del Espíritu Santo de Dios, que hizo a los autores escribir sin error.[i] Igual que un director dirige cada instrumento de la orquesta, y estos dan el sonido según su naturaleza, la flauta como flauta y el piano como piano, así el Espíritu Santo guio a hombres de Dios, campesinos, poetas, reyes, cada uno según su cultura, en la escritura de la Biblia. Toda la Biblia es inspirada por Dios y no solo una parte de ella. ¿Tenemos evidencias de esto? Deténgase en el análisis de las siguientes:

a)  Su asombrosa unidad. La Biblia no se contradice a pesar de que fue escrita a lo largo de más de 1600 años, en el transcurso de 60 generaciones, por más de 40 autores, de las más diversas ocupaciones: médicos como Lucas, reyes como Salomón, campesinos como Amós, profetas como Oseas, pescadores como Juan, hombres de las más diversas culturas y extracciones sociales participaron en el proceso de su escritura. Ésta se realizó en las más diversas condiciones: un desierto para el Éxodo, la cárcel en II de Timoteo, la lujosa Persia para el libro de Ester, la inhóspita isla de Patmos para el Apocalipsis.[ii], [iii] Sea la circunstancia que fuere, o el lugar, la Biblia no se contradice y gira en torno a un tema central: Jesucristo. Cristo es el centro y el corazón de la Biblia.[iv]

b)   Su indestructibilidad. La Biblia ha sido el libro más perseguido de toda la historia. En el 303 d.C. el emperador romano Diocleciano creyó que las había destruido todas, e hizo un monumento sobre las cenizas de una Biblia quemada, donde se podía leer: “El nombre cristiano está extinguido”. Veinte años después el emperador Constantino ofreció una recompensa por cualquier Biblia que hubiera quedado. Aparecieron al instante cincuenta ejemplares. Los papas, a lo largo de la historia, se opusieron a la circulación de la Biblia. Por solo citar un ejemplo, en 1199 Inocencio III ordenó que se quemaran todas. El filósofo francés Voltaire, por su parte, dijo: “Un siglo más y no quedará Biblia sobre la tierra”. A cincuenta años de su muerte se colocó una imprenta para la edición de Biblias en lo que fuera su casa.[v] José Stalin, finalmente hizo increíbles esfuerzos para desaparecer la Escritura de la Unión Soviética. Hoy día Rusia tiene una iglesia poderosa. En 1994 el primer ministro ruso Yevgueni Saburov[vi] dijo: Es realmente increíble lo que está pasando hoy en este lugar. Estoy profundamente agradecido a Dios por su intervención divina (…). En el pasado la Biblia llegaba por contrabando como si se tratara de una “bomba”. Ahora, nos ayuda a glorificar a Dios.[vii]

c)  Su poder transformador. La Biblia ha transformado la vida de millones de personas. En I de Tesalonicenses 2:13 aparece escrito: “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes”. La Palabra de Dios ACTÚA; de ahí se desprende su papel transformador. Cuenta Gaylord Kambarami, presidente de la Sociedad Bíblica de Zimbabue que, mientras se repartían ejemplares del Nuevo Testamento en las cárceles de allá, un preso, nada interesado en el evangelio, le pidió uno. Este hombre de Dios sospechó que lo quería para hacer papel de cigarro, aprovechando el material fino de las páginas, y así se lo dijo al preso, el cual le confesó que, efectivamente, lo quería para ese fin. Hicieron entonces un singular trato: “Te dejo un ejemplar con la condición de que antes de fumarte cada página… ¡la leas!”. Sorprendido el preso ante tal propuesta aceptó y, aburrido por el ocio, comenzó día a día a cumplir la palabra dada al pastor. Pasaron las semanas; fumó completo el evangelio de Mateo, fumó luego Marcos, fumó Lucas, comenzó entonces a fumar Juan, pero, cuenta el preso, hoy día convertido fiel que, cuando llegó a Juan 3:16, ya no lo pudo fumar. Allí dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna”. En este lugar de la Escritura este hombre fue transformado por el poder de la Palabra de Dios.[viii] Jeremías 23:29 dice: “¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?”

d)  Su inagotabilidad. La Biblia es como un manantial cuyas aguas no se agotan. Ha sido y es fuente de inspiración y fuerza para los hombres. Todos los días millones de personas abren sus páginas y encuentran nueva revelación de Dios en sus corazones. Un mismo pasaje puede ser leído una y otra vez, para siempre encontrar en él algo nuevo y refrescante que vitalizará áreas dormidas de nuestra alma. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (He. 4:12).

e)    Sus profecías cumplidas. La prueba de fuego de cualquier religión es su capacidad para predecir el futuro. En esto la Biblia es, al decir de Harold Willmington, “la reina suprema”. La Biblia se ha anticipado cientos de años al cumplimiento de las más asombrosas profecías: el orden de los imperios mundiales que aparece en el libro de Daniel, esto es: babilónico, medo-persa, griego y romano es algo tan asombroso que la crítica contemporánea lucha para colocar a Daniel profetizando mucho después del tiempo en que lo hizo con el propósito de explicar racionalmente cómo lo pudo hacer. La destrucción de la ciudad de Tiro aparece en el libro de Ezequiel descrita hasta en el último detalle, permaneciendo como un verdadero desafío el hecho de que nunca sería reconstruida. En Isaías 44:28 Dios llamó al rey Ciro por su nombre, y predijo que este rey permitiría a los judíos reedificar el templo de Jerusalén ¡176 años antes de que esto ocurriera! Las profecías que describen los últimos tiempos son tan asombrosas que aun los incrédulos las miran con curiosidad. Juzgue usted mismo. En Mateo 24:3-13 se lee: 

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Quizá la profecía más asombrosa de la Biblia sea el regreso de Israel a su territorio, después de diecinueve siglos de dispersión. En Ezequiel 1:9 se lee: “…pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre”. Y en Amós 9:14, 15 aparece: “Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo”. Estas profecías, unidas a un sinnúmero más que anunciaban a las claras el regreso de Israel a su territorio eran tan poco posibles en cuanto a cumplirse que los cristianos de finales del siglo XIX proponían una interpretación figurativa para estos pasajes. Después de grandes tensiones mundiales el 14 de mayo de 1948 se anunció el resurgimiento del Estado de Israel. El resto de la historia es bien conocida, el mundo árabe ha hecho lo imposible para desalojarlos de allí. No solo venció Israel en cada guerra, sino que además se ha fortalecido extraordinariamente.

f)  Su asombrosa circulación. La Biblia fue el primer libro que se tradujo (Septuaginta, traducción al griego del Antiguo Testamento, 250 a.C.) y es el libro más traducido del mundo. En 1804 había sido llevada a 67 idiomas. En 1850 a 200, y a finales del siglo XIX se llegó vertiginosamente a la cifra de 500 idiomas. En los próximos 50 años se alcanzarían los 1000. Según datos de las Sociedades Bíblicas Mundiales la Palabra de Dios, en porciones o en su totalidad, ha sido llevada actualmente a más de 2300 idiomas y dialectos en un colosal esfuerzo de circulación para que las Sagradas Escrituras estén al alcance de todo el mundo, en un idioma que las personas puedan comprender. Continúa siendo para las Sociedades Bíblicas un desafío el hecho de que existen más de 6500 idiomas registrados en el mundo.[ix] Muchos de estos se hablan solo en comunidades indígenas pequeñas y aisladas. Se espera que en los próximos años el esfuerzo misionero logre aumentar la cifra de lenguas en las cuales pueda leerse la Palabra de Dios. Nótese, sin embargo, que ningún libro de la tierra ha sido llevado a tantos idiomas y puesto al alcance de tantos pueblos. La Biblia es el libro común de todas las bibliotecas del mundo. Fue además la Biblia el primer libro que se editó en la imprenta que hizo Gutenberg[x] y el primero llevado al cosmos en microfilm.[xi] El 21 de julio de 1969 Neil A. Armstrong, como comandante de la misión lunar Apolo 11, fue la primera persona que pisó la Luna.[xii] Allí se leyó Génesis 1:1.[xiii]

g) Su influencia universal en la civilización. La civilización occidental está fundada sobre la Biblia.[xiv] Las escuelas y hospitales son ‘inventos’ cristianos devenidos del mensaje de amor y compasión del evangelio hacia la humanidad.[xv] La Biblia elevó a los salvajes de las Islas Británicas al orden y la decencia, casi terminó con la antropofagia en África y las Islas del Pacífico, dignificó a la mujer y promovió las medidas universales de protección a la infancia y a la ancianidad. El nacimiento de Cristo determinó nuestra era.  La Biblia ha influido y casi dirigido el avance de todas las artes; sea la literatura en Shakespeare, Milton, Kipling, Carlyle, Tolstoi, Dostoievski y Víctor Hugo; sea la pintura en Rembrandt, Rafael y Miguel Ángel; sea la música en Mendelssohn, Beethoven, Handel, Haydn o la de Juan Sebastian Bach, que fue un ardiente luterano que dedicó todo su genio a la música de la iglesia y previó toda la idea musical importante que ha surgido desde su época. Sea en un sentido o en otro la Biblia ha penetrado y dirigido la marcha de toda la civilización contemporánea. El llamado Derecho consuetudinario inglés, la Declaración de Derechos, la Carta Magna y la propia Constitución de los Estados Unidos tienen su fundamento en la Biblia.[xvi]

h)  Su vigencia. Más que nunca la Biblia está vigente. El corazón de los hombres ha sido el mismo en todos los tiempos. La necesidad de amor y perdón, el miedo y el sentido de desamparo, el dolor y la incertidumbre de la muerte, la necesidad de un salvador y el consuelo fortalecedor de la vida eterna son principios inamovibles en el alma de todos los hombres. Estos temas son ejes en torno a los cuales giran las páginas de la Biblia. El hombre de los tiempos modernos no siente menos la necesidad de un Salvador que el hombre de los tiempos antiguos. Winston Churchill (1874-1965), político y escritor británico, primer ministro (1940-1945; 1951-1955) y premio Nobel de Literatura (1953), una de las figuras históricas más importante del siglo XX, es conocido por el valor transmitido a su pueblo durante la II Guerra Mundial, cuando todo parecía perdido.[xvii] Él, que vivió momentos de tanta incertidumbre, dijo: “Descansamos con seguridad en la roca firme de las Sagradas Escrituras”.[xviii]




[i] J. Oliver Buswell, Teología Sistemática. Edited by LOGOI. Vol. III. III vols. Miami, Florida, 1983.p. 176.
[ii] Harold Willmington, Auxiliar Bíblico Portavoz, Grand Rapid, Michigan: Editorial Portavoz, 1995, pp. 807, 808.
[iii] Josh McDowell. Evidencia que exige un veredicto. Miami: Vida, 1982, p. 18.
[iv] Henry H. Halley, Compendio manual de la Biblia. Editorial Moody. 19 ed., s.a., p. 20.
[v] McDowell, Evidencia, p. 23.
[vi] Artículo: “Crimea”. Microsoft® Encarta® 2007 [DVD].
[vii] Melvin Rivera Velázquez, “Biblia y actualidad”, p. 5.
[viii] José López, Conferencias, p. 2.
[ix] Artículo: “La Biblia ha sido traducida a más de 2300 idiomas”, Servicio Ecuménico de Noticias, No. 216, 10 de agosto de 2000.
[x] Artículo: “Biblia de Gutenberg”, Microsoft ® Encarta ® 2009. © 1993-2008 Microsoft Corporation.
[xi] McDowell, Evidencia, p. 27.
[xii] Artículo: “Neil Alden Armstrong”, Microsoft ® Encarta ® 2009.
[xiii] McDowell, Evidencia, p. 27.
[xiv] Willmington, Auxiliar Bíblico, 819.
[xv] Earle A. Rowell, El libro invicto, n/p.
[xvi] Willmington, Auxiliar Bíblico, p. 819.
[xvii] Artículo: “W. Churchill”, Microsoft ® Encarta ® 2009.
[xviii] Willmington. Auxiliar Bíblico, p. 796.

lunes, 9 de septiembre de 2019

¿Avivamiento en los tiempos del fin?

Mucho se oye acerca del tema; muchos esperan en estos tiempos “el avivamiento más grande la historia” pero, bíblicamente, no existe indicio alguno de que el mundo mejorará con el tiempo, ni de que los hombres al fin se convertirán a Dios con fe y arrepentimiento como muchos han predicado, o pretendido profetizar. Tenney aborda el tema afirmando que Apocalipsis describe la civilización final como elevadamente próspera, culturalmente avanzada y confesionalmente atea (18:1-5). El último acto de la humanidad organizada tendrá que ver con una rebelión militar y total contra Dios y Cristo (20:7-10), y no con un avivamiento. En ningún otro libro de la Biblia, con excepción de las palabras mismas de Jesús, se describe en forma más temible la condenación final del pecado.
Huelga decir que, para el hombre moderno, el libro de Apocalipsis, por sus efectos, es menos apocalíptico con relación a lo que parecía a las generaciones pasadas de cristianos. Las referencias a imágenes que reciben poder para hablar (13:15), que hacen descender fuego del cielo (13:13), el control totalitario y económico de grandes poblaciones (13:16, 17), la obediencia forzosa a la bestia (13:14), la completa devastación de la tierra por cambios fundamentales del mar y el Sol (16:3, 8), la gran convocatoria a todos los reyes de la tierra para que hagan batalla (16:14), la dirección de todas las naciones, concentrada con fuerza exclusiva en una o dos personas (19:19, 20), y el completo colapso del centro de la civilización en “una hora” (18;18-20) no están fuera del alcance de las posibilidades de la época actual. Todo está cumplido al respecto; Jesús advirtió: “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas” (Mt 24:32, 33). 
La higuera (Israel) ya reverdeció. En muchos sentidos, el Apocalipsis es el más moderno de los libros que existen (1).

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(1) Merrill C. Tenney. Nuestro Nuevo Testamento: Estudio panorámico del Nuevo Testamento. Edición revisada y aumentada. Grand Rapid. Michigan. Editorial Portavoz, 1989, p. 467.

jueves, 5 de septiembre de 2019

Manuel Cruz Vasconcellos (1923-1986). Un evangelista de poder

Manuel Cruz Vasconcellos (1923-1986)
Imagen tomada de los Archivos personales del autor

En él brilló una de las luces más altas del evangelio pentecostal cubano. Nació el 17 de mayo de 1923. Se unió en la historia a su esposa, Yolanda García Payares, el 19 de octubre de 1949, y siempre vivieron en la calle Jaime Noguera No. 169, e/ Julio Sanguily y Tomás Betancourt, La Vigía, Camagüey, Cuba (1).
Entre el jueves 4 y el domingo 28 de enero de 1951, el evangelista internacional norteamericano Tommy Lee Osborn, con 27 años para entonces, ministró en una gran campaña evangélica que tuvo por sede el estadio privado “La Guarina”, de la ciudad cubana de Camagüey, frente a la actual terminal de ómnibus. Aquel evento devino en un acontecimiento multitudinario. La provincia toda convulsionó. El matrimonio Vasconcellos acudió a esta magna actividad, y cuenta Yolanda García que su esposo pidió a Dios que, si Él existía, le ayudara a vencer su inveterado alcoholismo. Para sorpresa de Yolanda, de los vecinos, compañeros de trabajo y amigos, ese mismo día dejó de tomar.  Nunca más probó una bebida alcohólica. Acababa de conocer Manuel Cruz Vasconcellos el evangelio del poder de Jesucristo, aquel del que predicaría el resto de su vida con tanta fuerza y amor.
En La Antorcha Pentecostal, correspondiente al No. 4 de mayo de 1956, se le reporta en una importante campaña evangélica, uniendo fuerzas a José Trenhs en Victoria de las Tunas. Ambos procedían de la Iglesia central de Camagüey (2). Éste último sería su compañero de ministerio, con quien se movería por toda Cuba.
En la XXVI Convención Nacional de la Iglesia Evangélica Pentecostal en Cuba (Asambleas de Dios) celebrada en la Ciudad de Holguín, entre los días domingo 20 y sábado 26 de junio de 1965 (3) aparece integrando la comisión de ayuda a ministros (4).
Ministerialmente fue un evangelista del Cuerpo de Cristo de las Asambleas de Dios. Se le recuerda por su manera dinámica de predicar y correr sobre los bancos. La inolvidable Mireya González Núñez recibió el bautismo en el Espíritu Santo en 1971, en el contexto de una campaña que realizaron simultáneamente Dagoberto Janes, Leovigildo Cuellar y los inolvidables José Trenhs y Manuel Cruz Vasconcellos. Ella recuerda: “Vasconcellos se lanzaba de la plataforma con la Biblia abierta, y se subía en un banco gritando ‘¡Jesucristo está aquí!’ Era un clima de ardiente fe. Los aires se cargaban con la presencia de Dios” (5). Cuenta Yolanda García que su esposo “fue un hombre llamado con una devoción especial”; “veía entrar y salir los ángeles de su casa” (1).
A mediados de 1977 se reporta Vasconcellos realizando una importante campaña en el Templo de Santiago de Cuba con José Trenhs. Quince personas recibieron el bautismo del Espíritu Santo, teniendo lugar, a un tiempo, innumerables sanidades (6). 
Trabajaba Vasconcellos en los ferrocarriles, en la tramitación de nóminas de pago. Al llegar a casa se encerraba en un cuarto donde tenía lugar su activa y asombrosamente prolongada vida devocional. Esa era su rutina de vida, cuando no estaba envuelto en viajes y campañas evangélicas.
Su hijo, Daniel Cruz García, nació el 1 de febrero de 1966; fue alumno del Rev. Bernardo de Quesada Salomón, de la asignatura Microbiología, mientras estudiaba ingeniería agrónoma en Tunas entre los años 1990-1991 (1).
Partió Manuel Cruz Vasconcellos para estar con el Señor el 21 de junio 1986. El día antes despidió a su hijo frente a la puerta de la sala, le movió la mano y, ya en la calle, le dijo “¡Trae un 5 grande! Esa misma madrugada se fue al descanso eterno dejando un inspirador legado (1).
Recuerdo el anuncio de su partida a la eternidad, en una confraternidad presbiterial, en el Templo de Infanta y Santa Marta, en La Habana. Acerca de él comentaba el Rev. Dagoberto Jane, desde el púlpito: “Vasconcellos llevaba meses orando ininterrumpidamente ocho horas diarias” (7). Ese fue, sin dudas, el secreto de la alta efectividad que tuvieron sus campañas, y que le hacen recordar como a una de las figuras más destacadas del evangelismo pentecostal cubano.

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(1) Yolanda García Payares. Entrevistada por: Rev. Bernardo de Quesada Salomón.  26 de noviembre de 2015. Camagüey. Cuba.
(2) Kerry González Pérez, “Noticias de las Iglesias”, La Antorcha Pentecostal, No. 4, mayo de 1956, p. 8. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
(3) Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
(4) Octavio Ríos. Historia de las Asambleas de Dios en Cuba. T. II. Middletown, DE., p. 348.
(5) Octavio Ríos. “Mireya González Núñez. Una vida de servicio”. Historia de las Asambleas de Dios en Cuba.  https://historiaiglesiablog.blogspot.com/2018/07/mireya-gonzalez-nunez-una-vida-de.html Accedido el 18 de agosto de 2019, 9:38 PM.
(6) Alvio García. “Noticias de aquí y de allá. Presbiterio Oriente central”, La Antorcha Pentecostal, julio-septiembre de 1977. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba, p. 10.
(7) Memorias del autor.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Siete efectos de la cruz de Cristo.

1. La salvación del alma.

Mateo 26:28:

“…porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”. 

Colosenses 1:20:

“…y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.

Efesios 1:7:

“…en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” … 

2. Acceso libre al cielo.

Mateo 27:50-54:

50 Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. 
51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 
52 y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 
53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 
54 El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios. 

I Pedro 2:9:

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. 

3. La sanidad del cuerpo.

Isaías 53:

1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 
2 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. 
3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 
4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 
7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 
8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 
9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. 
11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. 
12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. 

I Pedro 2:24:

“…quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”.

4. Autoridad en el mundo espiritual.

Marcos 16:17:

“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios” …

5. Autoridad sobre la muerte.

Juan 11:25, 26:

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 
Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”

6. Fueron vencidas las fuerzas del mal.

Colosenses 2:15:

     “…y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió                 públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

7. Llenura del Espíritu Santo.

Hechos 1:6-8:

6 Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 
7 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 
8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

sábado, 31 de agosto de 2019

Aquel inolvidable ministerio. Tomo I


Era el mediodía de una jornada que parecía común, en aquel lejano 2005. Los escasos arbustos vecinos,  deshojados al paso del discreto otoño habanero, se insinuaban por las ventanas. Oraba en la plataforma del Templo; llevaba al trono de justicia y gracia una andanada de calumnias e infamaciones cuando, de pronto, fui sorprendido por una suave voz interior que me dijo: “Publica tus triunfos...”. Todo lo que ha ocurrido después, cada boletín que aquí aparece, la puesta a la luz de más de veinte libros, el lanzamiento del magnum opus de historia de la Organización, todo vino a ser a partir de aquel minuto.
El presente material recogido bajo el título de Aquel inolvidable ministerio es el resumen de nuestros dieciocho años de ministerio pastoral en el Templo “Palabras de Vida” de las Asambleas de Dios de Cuba en Santa Amalia, municipio Arroyo Naranjo, La Habana, Cuba. Éste tuvo lugar entre el 20 de diciembre de 1998 y el 23 de abril de 2017. Recoge, en tres volúmenes, las sucesiones pastorales, los boletines publicados y un pequeño soporte fotográfico acerca de la Celebración Evangélica cubana de 1999, que presidimos mi esposa y yo desde esta sede, y en que esta congregación tuvo un importante papel.
Nuestros triunfos allí fueron los triunfos de Dios porque todo lo que hicimos fue a través de Él, con el respaldo y la capacitación que nos dio su gracia, de modo que toda la gloria le pertenece. El enemigo de las almas pugna para que solo se hable de lo que él hace. Opóngase, y dígale al mundo lo que hizo Dios. Jesús ordenó al gadareno: “Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo” (Lu. 8: 39a). No dejes que sea otro el que lo haga por ti, torciendo el relato de tu historia al no haberla vivido; levántate y dí a todos cuán grande fue la aventura que viviste en el maravilloso andar con Aquel que te llamó de las tinieblas a su luz admirable, y te dio un ministerio para que vivas proclamando las buenas nuevas de salvación al mundo perdido.
A Él sea la gloria.

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Detalles del producto
Paperback: 68 páginas
Editor: Independently published (24 de julio de 2019)
Idioma: español
ISBN-10: 1794188797
ISBN-13: 978-1794188792
Dimensiones del producto: 21.6 x 0.4 x 27.9 cm
Peso del envío: 8.2 onzas

martes, 27 de agosto de 2019

Fuentes que permiten reconstruir el texto del Nuevo Testamento

Las cinco fuentes son:

a.    Manuscritos del Nuevo Testamento. Es la fuente más importante, y tiene que ver con los textos griegos que se preservaron desde la antigüedad. Los unciales (escritos con mayúscula) son más confiables que los demás (cursivos). Los manuscritos más antiguos y completos son Aleph, o Códice Sinaítico, fondo bibliográfico del Museo Británico, y B, o Códice Vaticano, que pertenece a la Biblioteca del Vaticano en Roma. Ambos fueron escritos en el cuarto siglo y pueden haber sido parte de las copias que Constantino ordenó para las iglesias. 
b.     Versiones del Nuevo Testamento. La segunda fuente en importancia tiene que ver con las versiones (traducciones) que la iglesia hizo durante su expansión misionera. Al extenderse el evangelio con rumbo a occidente hacia regiones del imperio romano que hablaban latín, y hacia el oriente en proyección hacia las colonias aramaicas del Medio Oriente, las Escrituras fueron traducidas al latín y al siriaco. Estas dos versiones tuvieron su origen en una fecha tan temprana como la que corresponde a la segunda mitad del siglo II, y estuvieron basadas por ende en manuscritos griegos más antiguos que cualquiera de los que existen hoy. 
c.    Citas patrísticas. Las citas que los padres de la iglesia, dirigentes y maestros de los primeros seis siglos hicieron en sus sermones y libros es tal que si se perdieran todas las copias del Nuevo Testamento que existen, su contenido se podría reconstruir en un porcentaje elevadísimo a partir de las mencionadas citas. 
d.     Leccionarios. Representan colecciones de lecturas que se usaron en la adoración litúrgica de la iglesia, donde se preservaron algunos pasajes de los evangelios y las epístolas. Son de importancia menor por estar incompletos los textos neotestamentarios, y por proceder del sigo IX o de un momento posterior. Debido a que se destinaron para la lectura pública de las escrituras, se preservó en el tiempo su uniformidad, siendo útiles para comprobar la clase de texto que la iglesia del medioevo sancionó como oficial. 
e. Ostracias. De pobre importancia en la preservación del texto bíblico neotestamentario, consistían en fragmentos de trabajos de alfarería que, ya rotos, servían a las personas pobres para hacer apuntes. Sus pequeñas dimensiones no hacían posible la transcripción del volumen correspondiente a un evangelio o epístola. En algunas se conservan citas genuinas del Nuevo Testamento.

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Merrill C. Tenney. Nuestro Nuevo Testamento: Estudio panorámico del Nuevo Testamento. Edición revisada y aumentada. Grand Rapid. Michigan. Editorial Portavoz, 1989, pp.  490-494).
                                

viernes, 23 de agosto de 2019

La Iglesia reconoció el canon del Nuevo Testamento, no lo determinó

Merryll C. Tenney aborda sacudidoramente este tema, cuando afirma que la inspiración divina es la cualidad esencial de la canonicidad, por tanto, ninguna mano humana habría podido crear un canon, porque ningún líder, grupo o concilio habría podido alentar la inspiración en aquellos escritos. Todo lo que los concilios pudieron hacer, fue expresar opinión acerca de cuáles libros eran canónicos y cuáles no, y luego dejar que la historia justificara o contradijera tal determinación. En una fecha muy temprana comenzaron a trazarse líneas de discriminación, tendientes a discernir acerca de la literatura inspirada del Nuevo Testamento, lo que dio paso en el tiempo a su configuración. Los resultados de este trabajo no fueron fruto del prejuicio o de una descuidada preferencia personal; la iglesia evolucionó históricamente hacia una creciente conciencia espiritual. Por todo eso se afirma que la iglesia no determinó el canon, sino que lo reconoció (1).
El testimonio externo a favor de la existencia de un canon del Nuevo Testamento es a la vez informal y formal. El testimonio informal consiste en el uso casual que hicieron de los libros del Nuevo Testamento los primeros padres de la iglesia. Las citas que hacen corroboran tanto la existencia como la autoridad de los libros, porque si un libro no existe no puede citarse, y la manera de citarle demostrará si se le cita como autoridad, o se hace de él nada más una alusión pasajera. El testimonio formal se encuentra en listas o cánones que han sido compilados, como listas autorizadas, o en los registros de concilios que trataron este importante asunto (2).
Fue brillante el profesor Tenney cuando escribió así. Tales consideraciones son realmente brillantes.
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(1) Merrill C. Tenney. Nuestro Nuevo Testamento: Estudio panorámico del Nuevo Testamento. Edición revisada y aumentada. Grand Rapid. Michigan. Editorial Portavoz, 1989, Tenney, p. 477.
(2) Ibíd.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Cien años de historia


En el próximo año, 1920, la organización de las Asambleas de Dios de Cuba estará alcanzando cien años de historia si nos remontamos a aquel primer momento en que la misionera pentecostal norteamericana May Kelty, llegara a suelo cubano, acompañada de su madre. Desde aquel diminuto comienzo que sufriría una discontinuidad de once años, entre 1920 y 1931, las Asambleas de Dios en Cuba, pasando por momentos muy difíciles, se levantó finalmente, en la gracia de Dios, como la denominación evangélica y pentecostal más grande e influyente de nuestro tiempo en la isla. Su historia es apasionante.
La presente publicación hace un resumen de los tomos I y II de Historia de las Asambleas de Dios en Cuba, condensando, de aquella magna obra, los aspectos más importantes del obrar pentecostal de las Asambleas de Dios desde la llegada de la primera misionera hasta hoy, agregándose breves datos estadísticos de la actualidad aportados por la secretaría general. Este libro, como síntesis histórica, es altamente recomendable.
Puede adquirirlo en formato físico en la dirección:

https://www.amazon.com/gp/product/1081230258/ref=dbs_a_def_rwt_bibl_vppi_i12

Detalles del libro:

  • Páginas: 200
  • Publicador: Independently published (July 17, 2019)
  • Idioma: Spanish
  • ISBN-10: 1081230258
  • ISBN-13: 978-1081230258
  • Dimensiones: 5.2 x 0.5 x 8 pulgadas
  • Peso: 10.2 onzas

sábado, 17 de agosto de 2019

Librado González González (1937-2019). Con el Señor

Librado González González (1937-2019) 

Tomado de: Octavio Ríos. Gratitud. EUA: KDP Publishing. 2019, p. 231. (https://www.amazon.com/gp/product/1080071180/ref=dbs_a_def_rwt_bibl_vppi_i0)

Si Rolando Rivero me descubrió Nahum 1:7, Librado González, en medio de mis perplejidades, temores e inseguridades, me descubrió Proverbios 29:25: “El temor del hombre pondrá lazo”. Era un anciano que había conocido ya los fuertes veranos de la vida, y yo era un joven que principiaba como maestro bíblico de una iglesia complejísima. Tenía doscientos alumnos que llenaban el sótano donde cada domingo improvisábamos un aula gigante. La oposición, en sus más diversas formas, se cernía con frecuencia contra mí. Desde su ancianidad, el experimentado consejo que de él recibí fue determinante para que no claudicara mil veces.
Él dirigía los tiempos de oración los sábados en la mañana. Tradicionalmente la asistencia era muy pobre, y se propuso convertirlo en uno de los cultos principales de la Iglesia, e invitó al Espíritu Santo a estar allí. Llegó a ser tal la manifestación del Señor que pronto se convirtió en un servicio que, por su asistencia, estaba a la par de cualquier evento evangelístico. Para muchos hermanos se convirtió, de hecho, en el principal culto de la semana.
No trate de imaginarlo como un predicador exaltado. Se manifestaba como la persona más tranquila del mundo, pero nadie podía dirigir un culto de oración como él. Recordaré siempre la libertad del Espíritu en que se movían los dones, como lo más refrescante y hermoso que haya visto nunca.
Era capaz de darle importancia al sentir del más insignificante de los presentes. Cada hermano que asistía sentía que había tenido un trato personal con el Señor. Este trato a veces era una grande y solemne advertencia. Si el hermano, llamado al orden por Dios, lo aprovechaba entonces le iba bien, si lo desestimaba era triste lo que pasaba. De ningún modo era aconsejable desechar un sentir de Librado González. Cuenta mi esposa, la Revda. Elízabeth de la Cruz de Ríos:

Terminaba ya aquel culto de oración cuando Librado, inquieto, de pronto detuvo a todo el mundo. Era la oración de despedida, pero el Espíritu Santo no lo dejaba terminar. Al orar empezó a decir en el Espíritu: “¡Cuidado con lo que vas a hacer!”. Lo repetía una y otra vez, y buscaba entre la gente para ver si definía a quién Dios le hablaba. El hermano F sabía que aquella palabra era con él, y no quiso pasar para que oraran, pese a lo insistente y apremiante del llamado que Librado hacía. Terminó el culto. Todos nos fuimos. Al día siguiente regresamos temprano a la escuela dominical. El ambiente general era de consternación. Pronto supimos que el hermano F había matado a su esposa…

No era Librado González un pastor, en el sentido más ortodoxo de la palabra, pero no he conocido una persona con una capacidad más grande para dar un consejo bíblico certero que él. Su casa-culto, en Luyanó, La Habana, era la más hermosa de todas. Al entrar se sentía a Dios. No era un predicador homilético; por más que tratara no podía preparar los mensajes; él se ponía de pie tras su rústico púlpito de madera de pino, muy gastado, abría la Biblia y donde primero caían sus ojos, allí leía, y ahí empezaba el sermón. Si, ya sé que no debo decirles eso a los predicadores jóvenes, pero era como pasaba, y así Dios le usaba. Admirablemente él discernía desde cualquier lectura lo que Dios quería decir, y era capaz de dar una reflexión tan profunda que usted se sentiría inclinado a pensar que había estado días preparándola.
Me invitó con frecuencia a su humilde casa-culto, y de los tiempos que ministré allí guardo algunas de las impresiones más gratas de mi vida.
Siempre le tuve presente en mi clase de jóvenes. Él trabajaba en la cocina, de modo que me oía, al encontrarse a escasos tres metros de mí.
Creyó en mí cuando otros no creyeron. En el Espíritu me llamó al ministerio. “¡Yo lo llamo! ¡Yo lo llamo!”, me decía en el Espíritu, y con urgencia aquella mañana, a mediados de la década del 90, en que recién se había derramado el Espíritu Santo en aquel sótano, lleno de jóvenes de pie, con los brazos en alto, llorando todos, en la presencia misma de Dios.
Salía mi esposa de un intensísimo tiempo de oración de varios días en el hogar. Nadie lo sabía. Entramos al sótano. En el Espíritu, Librado la miró, y con la expresión de alguien que lo sabe todo de uno, le dijo: “Fortaleza de oración”, y volviéndose a mí, muy serio y solemne, me dijo: “Eso dice el Señor, que ella es una fortaleza de oración”.
Nació Librado el 18 de enero de 1937, y el Señor le llamó al descanso eterno de los santos el 16 de agosto de 2019, dejando tras de sí un notable e indeleble legado. Sostuvo económicamente pastores y evangelistas. Cosió mis zapatos cuando se rompieron. Fue comida al hambriento, y refugio al desterrado. Como eje central de muchos eventos nacionales, en lo administrativo, fue el brazo derecho del pastor. Querido y consultado por todo el mundo llenó una hermosa página de servicio, en que combinó inigualablemente la finísima ministración en el Espíritu, propia de un experimentado anciano, con la más eficaz diaconía.

lunes, 22 de julio de 2019

Comentarios de Teología pastoral II.


Jesús usó para sí mismo la metáfora de pastor, cuando dijo: "Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas" (Jn. 10:11). Un pastor, puntualmente hablando, es un “cuidador de ovejas”.

Atender un rebaño natural:

o   No es un trabajo de alta calificación social.
o   Los muchachos lo hacían. David pastoreaba los rebaños de su padre (I. Sa. 16:11).

Atender un rebaño espiritual:

o   No es sencillo. Los estándares son altos.

I Timoteo 3:1-7:

1. Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. 
2. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 
3. no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 
4. que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 
5. (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 
6. no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 
7. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

o  Los que lo hacen bien reciben doble honor: “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (I Ti. 5:17).
o  Los que lo hacen mal reciben doble castigo: “Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” (Lu. 12:48).  “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación” (Stg.  3:1).
o   El pastor está bajo el peligro de creer que los éxitos que tiene son resultado de estrategias personales. John MacArthur afirma: “Siempre destaco, primero, que Dios determina soberanamente el, la membresía de una iglesia, y que los números en sí solos no son un indicador de éxito espiritual” (1). “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios” (I Ti. 3:6).
o  Del mismo modo que existe la metáfora de pastor, existe la de oveja. Ésta describe el rebaño espiritual. La oveja es un animal de vista pobre y orientación defectuosa; es también en extremo dependiente (2).

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(1) John MacArthur. El ministerio pastoral. Barcelona: CLIE p. 16.
(2) Ibíd., pp. 15, 16.

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