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domingo, 13 de enero de 2019

Apuntes sobre la obra de las Asambleas de Dios de Cuba en la provincia de Matanzas

1940

Los Archivos de Historia de las Asambleas de Dios de Cuba registran para 1940 una expansión de La Primera Iglesia Pentecostal de Cuba, bajo la dirección de Francisco Rodríguez desde el Templo Central de la Iglesia de Lawton hacia las provincias de Pinar del Río, Matanzas y La Habana, consolidando su organización e identidad denominacional. (1)

1948

La Segunda Convención de Jóvenes de las Asambleas de Dios en Cuba, tuvo lugar entre el martes 27 y el jueves 29 de julio de 1948, en Matanzas   —templo bajo el pastorado de Sixto López—, y contó con la presencia de Melvin Hodge, desde las Oficinas Centrales en Springfield, Missouri. (2)

1949

La Tercera Convención Nacional de Los Embajadores de Cristo, sociedad de jóvenes de las Asambleas de Dios en Cuba, fue celebrada en la Finca “La Perla”, sede del Instituto Bíblico Pentecostal de la Iglesia Evangélica Pentecostal en Cuba (Asambleas de Dios) en Manacas, Las Villas, entre los días lunes 11 y jueves 14 de julio de 1949. De frente al edificio-dormitorio de los alumnos se levantó una gran carpa, prestada por Sixto López, pastor de la Iglesia Bethel de Matanzas, y en ella tuvieron lugar los servicios y reuniones de negocios. (3)

1953

Los finales de 1953, en los meses de noviembre y diciembre se caracterizaron por una gran actividad de profesores y alumnos del Instituto Bíblico: el Profesor Floyd Woodworth dio una campaña evangélica en la cercanía de la Iglesia de Los Arabos, Matanzas, donde se encontraba pastoreando Josué Ortega y su esposa. (4)

1956

Enrique Guerra abre una obra de las Asambleas de Dios en Amarillas, actual municipio Calimete, Matanzas. (5)

1959

En marzo de 1959 llega a Jagüey Grande, Matanzas, Inés Suárez; esta obra se encuentra para entonces en un local alquilado. Los pastores de Aguada de Pasajeros, José Leyva y Elva González, han logrado trasladarse para un nuevo local, con lo que logran un templo propio con casa pastoral. (6)

1962

En el tomo II de Historia de las Asambleas de Dios en Cuba aparece, en los datos referidos a ese año, 1962:

El Rev. Félix Rafael Pérez Suárez, recuerda:

Yo estuve en la última campaña que dio [Ramón L.] Nieves en Cárdenas, Matanzas, a finales de 1962 o principios del 63, en una carpa; los estudiantes fuimos a apoyarlo. Algunos estudiantes estaban permanentemente con él allí. Carlos Garrido y yo estábamos atendiendo un campo de predicación, y cuando salimos para allá ese domingo, nos estaban esperando en la parada de ómnibus unos hermanos, y nos dijeron: “…sigan de largo, que la policía los está esperando para llevárselos detenidos”. Decidimos no ir entonces, y nos fuimos para Cárdenas a apoyar la campaña de Nieves. Allí estaban Josué Salazar Reyes y el hermano Ricardo Peña Rondón. Cuando llegamos vimos una multitud inmensa gritando consignas contra la iglesia. Amenazaban con cortar la soga de la carpa. Garrido y yo nos unimos con Salazar y Peña para entretener a la gente, de modo que no pudieran detener la campaña que se estaba dando. Nos hacían preguntas. A Josué lo empujaron contra la carpa y le rompieron el reloj pulsera; algunos estaban muy violentos.
Cuando Nieves terminó, oró y despidió. Salió entonces y se encontró con aquello; preguntó: “¿Qué es lo que sucede?” Uno de ellos gritó: “¡Aquí lo que hay que hacer es ir a cortar caña!” Nieves les dijo: “¿Cuántos de ustedes quieren ir a cortar caña? Mañana a las 6:00 AM yo voy a estar aquí con la camioneta y vamos a cortar caña”. Y les agregó enfáticamente: “…pero sepa el que vaya conmigo que es ¡a cortar caña! no a entretenerse”. Ninguno levantó la mano, ni apoyó la idea. Como era de esperar, al día siguiente, a las 6:00 AM, ni sombra de los miembros de la turba… (7)

El Rev. Félix Rafael Pérez Suárez sería en la historia secretario general de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios). A su salida del Instituto Bíblico Pentecostal de Manacas, tras la intervención en marzo de 1963, se integró al trabajo de la Iglesia en Jagüey Grande, llanura centro-sur de la provincia de Matanzas.

1963

La Iglesia de Calimete, calle Cárdenas No. 23, entre Cuba y San Juan, fue cerrada. Era pastor Aquiles Legrá (todavía vive, se encuentra en Baracoa, Cuba; se vincularía después de estos hechos al trabajo del INDER). El responsable de la juventud en la localidad pidió al pastor la entrega de la llave. Necesitaban el local para ser usado como oficina de ese organismo. Este templo había sido donado por Félix Pérez; vivía, de hecho, al fondo del templo. (9) 

1964

En los comentarios hechos por el Rev. Félix R. Pérez Suárez para el tomo II de Historia de las Asambleas de Dios en Cuba, argumenta:

Un hecho que quisiera se agregara es lo que sucedió en la provincia de Matanzas, después del cierre del Instituto [1963]. Teníamos varias obras: Colón, Jagüey Grande, Calimete y Cuatro Esquinas (Central Zorrilla). En Colón el Pastor era Modesto Estrada (esa había sido independiente y Modesto la unió a las Asambleas) tenían un teatro rentado (teatro Averoff). Le dijeron a Modesto que necesitaban el teatro; éste no podía negarse, como es lógico; pero sí pidió poder pasar la congregación a otro sitio, le dijeron que ellos no podían darle otro lugar, que lo hiciera por su cuenta y ellos lo autorizarían. Consiguió un espacio en la casa de su tío, Luis Estrada, verbalmente le autorizaron, pero después de algún tiempo, le cerraron el lugar, argumentando que aquello era una casa y no un templo. Así desapareció la obra de las Asambleas de Dios en Colón, algunos se fueron a congregar con otras denominaciones, especialmente con Los Pinos Nuevos. (10)

La Iglesia de Cuatro Esquinas a que se refiere el pastor Félix Pérez estaba situada en el entronque que unía la carretera que llevaba al central Zorrilla con la carretera central, en el poblado de Cuatro Esquinas, Los Arabos, provincia de Matanzas. En 1964 el sargento Vila de Los Arabos y el teniente Estable de Colón, acompañados del jefe de orden público de la zona, se presentaron allí e hicieron conducir, arrestadas a las dos jóvenes misioneras cubanas de las Asambleas de Dios que atendían el lugar; éstas eran: Mirta Pérez Villalonga (hermana de la esposa del pastor Félix R. Pérez Suárez) y Sira Medina. Las recluyeron por tres días, en los calabozos de Colón y las soltaron con el compromiso de que no regresarían más a aquel lugar. La vivienda de ambas estaba al lado del Templo. Les dieron veinticuatro horas para abandonar casa y poblado. (9)

1968

La Iglesia de Jagüey Grande, calle Reyes No. 57, entre Clemente Gómez y Maceo, Jagüey Grande, Matanzas, fue cerrada en 1968 por las autoridades locales. Su pastora era Inés Suárez. Trabajaba allí desde 1959. La presencia de esta pastora allí desde esa fecha está apoyada también por el pastor Justo Regueira Crespo. (9)

1993

Se abre por las Asambleas de Dios de Cuba el presbiterio Matanzas y se inicia, en Manguitos, el pastorado del matrimonio de Misael Echeverría Montano y Rebeca Sánchez Ramírez. En el Central Australia, también en Matanzas, se instalan, el 29 de abril, Armando Pérez e Isabel Domínguez. Pasan a pastorear Cayo Ramona, en el municipio Girón, Saúl Marrero y Ada Rodríguez. Desde Primer Paso, Matanzas, La Antorcha Pentecostal traslada su sede hacia la Ciudad de La Habana, ubicándose en la calle 1era. No. 63, entre A y B, reparto El Rosario, municipio Arroyo Naranjo, Ciudad La Habana. Su director seguirá siendo, por muchos años, el Rev. Alvio García Marcelo. (8)

RESÚMEN

Históricamente Matanzas ha sido la provincia más difícil para las Asambleas de Dios de Cuba. En las Asambleas de Dios un presbítero atiende entre quince y veinte iglesias. Estos son actualmente los presbíteros en Matanzas:

Rev. Iván Grosso Jover
Rev. José Álvarez Nardo 
Rev. Balodia Montero Saborit 
Rev. Antonio Saroza González 
Rev. Adolfo A. Marín de Quesada 

_____________________________

(1) O. Ríos, Historia de las Asambleas de Dios en Cuba, La Habana: Editorial Calitad, p. 194.
(2) Heriberto de la Teja, “Segunda Convención de los Embajadores de Cristo”, La Antorcha Pentecostal, No. 9, septiembre de 1948, p. 6.
(3) Avelino González Terry, “La Tercera Convención Nacional de Los Embajadores de Cristo”, La Antorcha Pentecostal, No 8, agosto de 1949, p. 8.
(4) Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
(5) Pedro Torres, “El Superintendente dice”, La Antorcha Pentecostal, No. 4, mayo de 1956, p. 3.
(6) L. Rodríguez, “Noticias de aquí y de allá. Presbiterio central”, La Antorcha Pentecostal, No. 3, mar-1959, p. 8.
(7) Félix Rafael Pérez Suárez, entrevistado por Octavio Ríos, 29‎ de ‎jul-‎2014, ‏‎2:58 PM, Seminole, Fl., EUA. Hogar del matrimonio Pérez.
(8) Rubén Tabares Valdés, “Noticias varias. Presbiterio Matanzas”, La Antorcha Pentecostal, ene-mar-1993, p. 10.
(9) Relación de Iglesias cerradas por el gobierno 1960-1963. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
(10) Félix Pérez Suárez, entrevistado por Octavio Ríos, vía electrónica, 9 de enero de 2019, 9:29 PM. Usado con permiso.

domingo, 6 de enero de 2019

No aprendí

Con frecuencia, cuando me ensombrezco, se me aparece por algún camino del alma el misterio inextricable y profundo de Facundo Cabral. Le recuerdo en sus últimos años, entrevistado por la televisión argentina, citando aquel refrán chino, que nos dice más que toda la filosofía contemporánea, y versa: “cosa extraña es el hombre: no pide nacer, no sabe vivir, no quiere morir”; (1) y me quedo pensando: “qué percepción se cobra de la vida cuando se construye un mundo sin Dios”.
Abocados a la paradoja más grande de la historia los hombres de Babel, a la par que levantaban una torre para llegar al cielo, se alejaban cada vez más de Él. La formidable escalera crecía, y con ella se acentuaba la distancia en aquel penoso desencuentro. Visto así, no fueron los comunistas los primeros que nos enseñaron a vivir sin Dios, aunque fueron los que más quisieron hacerlo. Felizmente no aprendí.


(1) https://www.youtube.com/watch?v=k72G9Mr7t3o      Accedido el 6 de enero de 2019, 4:55 PM.

miércoles, 2 de enero de 2019

Historia de las Asambleas de Dios en Cuba. Tomo II

 Historia AD-T-II

La más importante publicación histórica de todos los tiempos de las Asambleas de Dios de Cuba acaba de ver la luz. Se trata del tomo II de Historia de las Asambleas de Dios en Cuba, que abarca los años comprendidos entre 1952 y 2000. Evaluada por expertos como una joya de la historiografía eclesiástica cubana, con 700 páginas, y más de 300 fotografías, la mayoría inéditas, llega al público lector tras cinco años de cuidadosa investigación en que fue minuciosamente consultado el contenido de más de 1400 fuentes de información.
Este libro, con más de 2300 notas al pie y 194 entrevistas realizadas a 119 testigos vivenciales de los hechos narrados, envuelve al estudioso del tema en una atmósfera de sobria credibilidad y gran certidumbre.
Capítulos como la dramática intervención del Instituto Bíblico Pentecostal en Manacas, se desarrollan con lujo de detalles, a través de testimonios de primera mano. El curso de las más ardientes campañas evangélicas, el avivamiento de Madruga, la recuperación de templos perdidos, como el de Contramaestre, los trasiegos de la UMAP, las crisis y los desencuentros, los delicados cambios de liderazgo, la sufrida pobreza de nuestros pastores, el esfuerzo misionero nacional e internacional, la celebración evangélica cubana, la supervivencia de una organización que parecía destinada a colapsar y que no solo sobrevivió, sino que además creció en la gracia de Dios, hasta convertirse en la bandera misma del movimiento evangélico cubano, todo esto y mucho más está tratado en esta obra, que se carga por momentos de la sensibilidad que inspiran los hechos que narra, colocando al lector al borde de las lágrimas, sin perderse por eso la objetividad en la crítica histórica expresada en un lenguaje comprensible, llano, directo y elegante.
El autor agradece las palabras recibidas por los hermanos cubanos, en las que se le transmitió fuerza cuando parecía que esta investigación no podría continuar. El empuje constante en el Espíritu de mi esposa, Elízabeth de la Cruz de Ríos, fortaleza de oración más grande que haya conocido nunca, fue determinante.
Agradezco profundamente el tiempo que dedicó a responder preguntas complejas el más grande erudito cubano de la historia republicana, el profesor Ciro Bianchi Ross. Dejo mis más sentidas palabras de gratitud al profesor Marcos Antonio Ramos, referente cimero de la historiografía eclesiástica cubana; no solo atendió mis importunos reclamos de información, sino que además envió un fortalecedor mensaje de aliento en momentos en que casi colapsa este trabajo.
A los que hicieron la historia, protagonistas de los más hermosos capítulos vividos, auténticos héroes de la fe, la mayoría ya con el Señor, a ellos confesamos la impagable deuda de gratitud de toda la organización.
Quiso Dios que este libro se hiciera. Él es el Señor de la historia. Bajo Su cuidado la iglesia cubana navegó triunfal en los más tempestuosos océanos. En cada historia narrada, en cada logro alcanzado, en la experiencia de cada triunfo vivido, está Su gloria. Traigo ante Él mi más rendida gratitud.
Con amor hemos trabajado. Disfrute esta publicación y recuerda: toda la gloria es del Señor.

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