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lunes, 22 de julio de 2019

Comentarios de Teología pastoral II.


Jesús usó para sí mismo la metáfora de pastor, cuando dijo: "Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas" (Jn. 10:11). Un pastor, puntualmente hablando, es un “cuidador de ovejas”.

Atender un rebaño natural:

o   No es un trabajo de alta calificación social.
o   Los muchachos lo hacían. David pastoreaba los rebaños de su padre (I. Sa. 16:11).

Atender un rebaño espiritual:

o   No es sencillo. Los estándares son altos.

I Timoteo 3:1-7:

1. Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. 
2. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 
3. no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 
4. que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 
5. (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 
6. no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 
7. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

o  Los que lo hacen bien reciben doble honor: “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (I Ti. 5:17).
o  Los que lo hacen mal reciben doble castigo: “Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” (Lu. 12:48).  “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación” (Stg.  3:1).
o   El pastor está bajo el peligro de creer que los éxitos que tiene son resultado de estrategias personales. John MacArthur afirma: “Siempre destaco, primero, que Dios determina soberanamente el, la membresía de una iglesia, y que los números en sí solos no son un indicador de éxito espiritual” (1). “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios” (I Ti. 3:6).
o  Del mismo modo que existe la metáfora de pastor, existe la de oveja. Ésta describe el rebaño espiritual. La oveja es un animal de vista pobre y orientación defectuosa; es también en extremo dependiente (2).

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(1) John MacArthur. El ministerio pastoral. Barcelona: CLIE p. 16.
(2) Ibíd., pp. 15, 16.

viernes, 19 de julio de 2019

Comentarios de Teología pastoral I


Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor (Mt. 9:36).
         

John MacArthur, en su libro El ministerio pastoral, llama la atención a las imágenes bíblicas que aparecen en II de Timoteo, capítulo 2, respecto a los rigores que enfrenta aquel que es llamado por Dios para servir en su obra (1). Éstas son:

MAESTRO

v.2. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. 

SOLDADO

v.3. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. 
v.4. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. 

ATLETA

v.5. Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. 

LABRADOR

v.6. El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. 

OBRERO

v.15. Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 

UTENSILIO

v.20. Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. 
v.21. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. 

SIERVO

v.24. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; 

Estas metáforas evidencian, con relación a la vida de aquel que ha sido llamado por Dios, imágenes vivas de servicio abnegado, trabajo activo, sacrificios y dificultades.






(1) John MacArthur. El ministerio pastoral. Barcelona, España: CLIE p. 14.



martes, 16 de julio de 2019

El secreto de la serenidad de Jesús

J. Oswald Sanders escribió: “El secreto de la serenidad de Jesús radicaba en su seguridad de que trabajaba según el plan del Padre para su vida, un plan que abarcaba cada hora y hacía previsión para cada contingencia. Mediante la comunión en oración con su Padre, Jesús recibía cada día tanto las palabras que diría como las obras que haría: ‘Las palabras que yo hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, Él hace las obras’ (Jn.14:10)” (1).
Es el secreto de una vida con paz. Cuando la voluntad propia se subordina a la voluntad del Padre, que está eternamente en los cielos, y desde Pentecostés derramado en la tierra en la persona de Su Espíritu Santo, hasta el más roto pedazo de nuestro ser cobra armonía con el orden universal de Aquel que es el principio y el fin de todas las cosas. Entonces, y solo entonces, tenemos paz.
Lea en los evangelios la vida de Jesús, y advierta que ninguna contrariedad le desequilibró jamás. Su mente, sentimiento y voluntad estaban adosadas a un plan superior, que nunca lleva a los caminos donde comúnmente esperan a los humanos el fracaso y la depresión.
Encontrar, y seguir el plan de Dios es haber encontrado el equilibrio necesario, el orden perfecto y la belleza de una vida interior que será capaz de resistir todos los avatares que se encuentren en el resto del tiempo por vivir. Por eso Cristo es la meta; su vida no solo es digna de ser imitada, sino que además es la única referencia para una vida de victoria. Él es el triunfo y el sendero claro que lleva al cielo. Así lo dijo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí" (Jn. 14:6) (2).
__________

(1) J. Oswald Sanders. Liderazgo espiritual. Michigan: Editorial Portavoz, p. 99
(2) Octavio Ríos. Reflexiones pastorales. Inédito.

Temas de la Epístola a los Filipenses

Los dos temas predominantes en la carta a los Filipenses son:

A.    El evangelio; Pablo se refiere a él nueve veces. Utiliza expresiones como:

o   “vuestra comunión en el evangelio” (1:5);
o   “confirmación del evangelio” (1:7); 
o   “el progreso del evangelio” (1:12);
o   “la defensa del evangelio (1:17);
o   “como es digno del evangelio” (1:27);
o   “combatiendo juntamente por la fe del evangelio” (1:27);
o   “ha servido conmigo en el evangelio” (2:22);
o   “combatieron juntamente conmigo en el evangelio” (4:3);
o   “al principio de la predicación del evangelio” (4:15).

No se da definición alguna de la resurrección en Filipenses, pero el corazón del evangelio está contenido en dos frases que dan respectivamente los aspectos histórico y personal:

o   “…haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (2:8c);
o   “y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe” (3:9).

La primera declaración es la base de las buenas noticias respecto a que Cristo murió por los hombres; la segunda asegura a los hombres que pueden poseer la justicia de su Salvador ante la presencia de Dios.

B.    El gozo. Pablo se regocijaba con:

o   Cada recuerdo de los filipenses (1:3);
o   porque Cristo era predicado sinceramente, o por pretexto (1:18);
o   por el crecimiento de la humildad de sus seguidores (2:2);
o   por los sacrificios personales que aún podían sobrevenirle por causa de Cristo (2:17);
o   por los regalos y buena voluntad de sus amigos (4:10).

A través de toda la epístola se transparenta el sublime gozo de la fe en abierto contraste con su sombría reclusión carcelaria.

      _________________

Inspirado en: Merrill C. Tenney. Nuestro Nuevo Testamento: Estudio panorámico del Nuevo Testamento. Edición revisada y aumentada. Grand Rapid. Michigan. Editorial Portavoz, 1989, pp. 385-388.

domingo, 14 de julio de 2019

Gratitud

 Gratitud

Gracias a nuestro Dios, tras catorce años de trabajo se publica el libro: Gratitud. En él se presentan reflexiones profundas y bellas nacidas de la historia y de la vida, fundidas en un crisol bíblico, y escritas para llevar al lector a una experiencia de gratitud. Inevitablemente conmueve lo más íntimo, inspira lo más elevado y quebranta hasta las lágrimas.
Este libro hizo de mí una persona mejor. Lo haga de ti. Es mi oración.

jueves, 11 de julio de 2019

La Celebración Evangélica Cubana de 1999

Breve historia


Una de las reformas que más se recuerda de los cambios que tuvieron lugar en el Consejo Ecuménico de Cuba en 1995, fue la sustitución de nombre de la mencionada organización a Consejo de Iglesias de Cuba (CIC). Uno de los pastores que más influyó en esto fue el Rev. Pedro Mayor Montes, alegando que esa organización no representaba cultos sincréticos. A este acuerdo se unieron dos cláusulas que establecían la celebración en el futuro de eventos evangelísticos y fraternales, con una periodicidad indeterminada. Inicialmente se calculó la posibilidad de hacer uno en 1996, pero los recursos económicos fueron insuficientes para cubrir la actividad, que quedó diferida para 1998. La visita de Juan Pablo II, anunciada para ese año, llevó a un nuevo ajuste de planes debido a que no se quería hacer coincidir la mencionada visita con una actividad paralela que fuese mal interpretada. Se optó finalmente, tras muchas reconsideraciones, por hacerla en 1999. Más adelante, al anunciarse la Cumbre de Presidentes de Ibero-América en la Habana para noviembre de 1999, el recién creado Comité Nacional para la Celebración Evangélica Cubana fijó los meses de mayo-junio como marco plausible para la realización de la actividad. (1)
La meta desde el comienzo fue la participación de todas las iglesias evangélicas. Se escogió el lema: “Jesucristo por todos y para todos”,  y tres temas para ser abordados: amor, paz y unidad.

Comité Nacional para la Celebración Evangélica Cubana


El Comité Nacional para la Celebración Evangélica Cubana (2) estuvo integrado por:

1.     Pablo Odén Marichal Rodríguez. Presidente del CIC.
2.     Daniel Fontaine. Presidente de la Unión Adventista del 7mo. Día.
3.     Roy Acosta. Tesorero de la Convención Bautista de Cuba Oriental.
4.     Samuel Ramos Sanfiel. Presidente de la Iglesia de Dios Ortodoxa en Cuba.
5.     Alejandro Nieto Selles. Presidente de la Liga Evangélica de Cuba.
6.     Héctor Hunter. Superintendente General de la I.E.P. (Asambleas de Dios).
7.     Roberto Lam. Presidente de la Iglesia de Dios de la Profecía.
8.     Tomás Scull. Pastor de la Iglesia del Evangelio Completo.
9.     Marcial M. Hernández. Presidente de la Iglesia Evangélica Libre.
10.   Raúl Suárez Ramos. Director del Centro Martin Luther King.
11.    Esther Quintero Labrada. Vicepresidenta del CIC. Zona 2.
12.    Ofelia Ortega Suárez. Rector del Seminario Teológico de Matanzas.
13.    Irela Magin Negrin. Vice-Presidenta del CIC. Zona 5.
14.    Otoniel Bermúdez Villafañas. Secretario Ejecutivo del CIC.
15.    Idalberto Carbonell. Líder laico. Iglesia Metodista de S. de Cuba.


Sumario de actividades.


Las actividades (3), (4), (5), se distribuyeron y cumplieron según el siguiente calendario: 

ACTOS NACIONALES
FECHA
LUGAR
Mayo 30
Baracoa
Junio 6
Holguín
Junio 13
Camagüey
Junio 20
Ciudad de la Habana
ACTOS PROVINCIALES
FECHA
LUGAR
Junio 5
Santiago de Cuba
Junio 5
Santa Clara
Junio 5
Pinar del Río
Junio 6
Ciego de Ávila
Junio 12
Matanzas
Junio 19
Guantánamo
Junio 19
Bayamo
Junio 19
Tunas
ACTOS MUNICIPALES
FECHA
LUGAR
Mayo 22
Alquízar
Mayo 22
Cienfuegos
Mayo 23
Caimito
Mayo 23
Isla de la Juventud
Mayo 30
Marianao
Junio 6
San José
Junio 13
Isla de la Juventud
Junio 12
Moa
Julio 11
Arroyo Naranjo


Pude participar personalmente con mi esposa en las Celebraciones Evangélicas de Matanzas, Camagüey, Plaza de la Revolución y Arroyo Naranjo. Seguí televisivamente todas las Celebraciones Nacionales. En la Escuela Dominical de mi congregación, como hicieron muchos pastores, coloqué un televisor en la plataforma y ese fue, para todos, el tiempo de la mañana.

La Celebración en Arroyo Naranjo


El primer semestre de 1999 fue de bulliciosa y alegre preparación para el pueblo evangélico de Cuba. En muchos municipios del país se desarrollaban dinámicos preparativos. Existía un aire de verdadero fervor. Todo el mundo hablaba de Holguín, Baracoa, San José, Alquízar… Alguien habló de lo bueno que es para un lugar que allí corra la Palabra de Dios. Pensé en mi municipio, en mi pobre municipio, al cual llamaban periférico. Pensé en sus barrios llenos de ciudadelas, en sus 185 000 habitantes –casi un quinto de millón–; pensé en una Celebración.
El 26 de marzo se realizó una actividad dirigida por el Partido Comunista de Arroyo Naranjo, al que fuimos citados todos los pastores del municipio. Transmití mi sentir a la mayoría; la recibieron con entusiasmo y fue así que me dirigí a solicitar dentro de los límites del municipio el permiso, algo desorientado respecto a los pasos que debía dar. La respuesta que recibí fue que la Celebración era para otros municipios. “…Para Plaza, por ejemplo… ¿Arroyo? Arroyo no necesita una Celebración” –fue la respuesta oficial municipal.
“…sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos” (Ec. 5:8). Así es que decidí subir. Me fui a la sede del Consejo de Iglesias de Cuba a indagar las regulaciones de permisos que existían para la Celebración, con mi poderosa argumentación de que teníamos una dimensión poblacional mayor que muchos municipios que  ya disponían del permiso. Así es que con la expectativa de que me harían una gran resistencia oré, consulté cifras, me informé y zarpé como novelesco capitán a rumbo incierto. A decir verdad me sentía más bien como un pirata corriendo detrás de un barco que no era ‘muy mío’ que digamos. Cuál no sería mi sorpresa al sentarme con el pastor Rodolfo Juárez  Vázquez en el CIC y oír que estaban autorizadas todas las solicitudes municipales que se hicieran. Me sentí de pronto transformado de pirata en corsario. Moralizados ahora mis impulsos de navegante con una patente de corso, ¡salté al barco y lo abordé!
Las dificultades para hacer una Celebración en el contexto de mi municipio se reflejaron en actitudes agrias de algunos funcionarios que entendieron “se había pasado por encima de ellos”, o en proposiciones para hacer la actividad en un espacio minúsculo como la Plaza Menocal. Pocos días antes de la fecha acordada me llamaron para que no me moviera de la casa pastoral. A las 5:00 PM estaba llegando la dirección nacional del Consejo de Iglesias, en su presidente, el Rev. Pablo Odén Marichal Rodríguez, el secretario ejecutivo, Rev. Otoniel Bermúdez, y el Rev. Marcial Miguel Hernández Salazar, representando al comité nacional y provincial. Venían con ellos representantes del Partido Provincial, recuerdo al Dr. Eduardo Alemañy, –estudiamos en el mismo hospital– y Teresa Fiallo, que fue cambiada pronto de funciones. Me acompañaban el Rev. Rafael Miyares, tesorero nacional de la Primera Iglesia Pentecostal de Cuba y pastor de su organización en el Templo de Párraga, así como un pequeño grupo de líderes municipales.
La reunión duró cerca de dos horas. No abundaban las opciones. Había que cambiar la fecha por problemas de coordinación. Hasta hoy no conozco las verdaderas razones. Las cuerdas fueron llevadas hasta el límite máximo de tensión, debido a que en el curso de una semana había que desmovilizar a miles de personas y aquello parecía inaceptable. Se había invertido además una cifra considerable de dinero, que resultaba irrecuperable. La gente no lo iba a entender. Era un verdadero caos.
Después de una acalorada, larga y tensa reunión, en que el CIC tuvo que mediar en incontables ocasiones entre el PCC Provincial y nosotros, se hicieron por parte del CIC proposiciones muy ventajosas para una celebración en Arroyo a mediados de julio, con un apoyo especial del CIC, y una garantía adicional en la palabra de su presidente en presencia del Partido Provincial. Como expresión de buena voluntad fuimos invitados el pastor Rafael Miyares, la Revda. Elizabeth de la Cruz –mi esposa– y yo, a la reunión del Comité Nacional en Camagüey, lo cual me dio el contexto para estar en la celebración de allí, y a un tiempo viajar con la dirección nacional del Consejo de Iglesias de Cuba.


Comité Municipal para la Celebración Evangélica Cubana en Arroyo Naranjo, La Habana


El Comité Municipal para la Celebración Evangélica Cubana en Arroyo Naranjo, La Habana, estuvo integrado por:

1.     Octavio Ríos Verdecia. Presidente. Asambleas de Dios
2.     Rafael Miyares. Secretario. Primera Iglesia Pentecostal de Cuba
3.     Mario Fundora. Tesorero. Iglesia del Nazareno de Cuba
4.     Elízabeth de la Cruz de Ríos. Directora artística
5.     David Monduy Morales. Asambleas de Dios. Director del grupo de alabanza y la coral. Asambleas de Dios
6.     Roberto Matos Figueras. Administración. Asambleas de Dios

La Celebración Evangélica Cubana en Arroyo Naranjo fue un evento grandioso que vistió de gala al municipio. Circularon por nuestras calles un quinto de millón de tratados evangélicos. Miles y miles de biblias y ejemplares del Nuevo Testamento de bolsillo se pusieron al alcance del pueblo. La Antorcha Pentecostal reportó la presencia de seis mil personas en el Estadio Ciro Frías, la mañana del domingo 11 de julio de 1999. Por primera vez en la historia de Arroyo Naranjo en el último medio siglo, la Palabra de Dios se proclamó al aire libre, en una actividad sin precedentes, con los gobernantes presentes, el partido comunista y el poder popular municipal y provincial, la representación del Comité Central del PCC, el Consejo de Iglesias de Cuba en pleno, la dirección nacional de cerca de quince denominaciones y representantes de más de cien iglesias de la provincia;  a todos les pudimos bendecir. La alabanza a Dios, las corales y grupos musicales, las lecturas y poemas, la predicación del evangelio con amor, todo ¡en vivo! –no se pudieron hacer arreglos previos de grabación–, hicieron de aquella mañana el gran festival de Dios. La memoria de su grabación permanece en: https://www.youtube.com/watch?v=7gclxuVjhi8
                                                                                              
Se alegraron las iglesias de Arroyo.
Se alegraron los habitantes de Arroyo.
Cuba se alegró.
Se alegró Dios… 

Dos días después el mismo funcionario que me dijo que Arroyo no necesitaba una Celebración  se acercó emocionado, y sorpresivamente me dijo: “¡Quedó mejor que la de la Plaza!”. “He aquí un patriota” –pensé–, y me vinieron a la mente las palabras del Generalísimo: “Los cubanos cuando no llegan se pasan” (6). Luego, reflexionando, concluí que si para nosotros que estamos acostumbrados a ver a Dios obrar, a oír su voz y a sentir la belleza de su trato y poder, si para nosotros aquel espectáculo tuvo un efecto sacudidor, qué no podrán haber sentido las personas que, no conociendo el evangelio, estaban allí. 


Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída (Is. 55:10-13).


[1] Consejo de iglesias de Cuba, “Celebración evangélica Cubana ¿Qué es?”, Material de impresión ligera. p. 2.
[2] Ibíd., p. 6.
[3] Carlos M. Piedra, Editor, “Celebración Evangélica Cubana”, Material de impresión ligera. p. 2.
[4] Alvio García, Editor, “Celebración  Evangélica Cubana”, La Antorcha Pentecostal, enero-marzo de 1999, Ciudad Habana: CALITAD, pp. 1,  3-6.
[5] Ibíd., abril-junio de 1999, p. 1.
[6] Expresión del General Máximo Gómez. Nota del autor.

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